En nuestra
última práctica de Habilidades de la Comunicación en el Trabajo Social
recibimos a un nuevo invitado, Chusico, que nos enseñó, a través de varias
dinámicas, las pautas para hablar en público.
Para
empezar, nos formuló tres preguntas:
-Del 1 al 10, ¿cuánto de
comunicativo eres?
-¿Qué sientes al hablar en
público?
-¿Te gustaría ser más
comunicativo? Si/No/No lo sé
En
general, pensamos que somos bastante comunicativos, aunque sentimos miedo a la
hora de hablar en público y nos gustaría comunicarnos mejor. Chusico nos
explicó que desde su punto de vista todos deberíamos puntuarnos en 10, ya que
es imposible no comunicar. Además, incidió en la idea de que no hacemos el
ridículo, sino que son los demás quienes nos ridiculizan.
Hicimos
varias dinámicas a lo largo de la charla con las que Chusico nos enseñó algunos
puntos importantes para hablar en público, como pasarlo bien o no pensar.
Dos
de los componentes del grupo, Isabel y Darío, salieron a una dinámica que
consistía en mantener conversaciones haciendo solo preguntas. Lo que al
principio parecía un juego sencillo resulto ser una actividad abocada al
fracaso. Chusico, a través de esta actividad nos enseñó una de las claves para
hablar en público: equivocarse fuerte.
Álvaro
y Yolanda también participaron en dos dinámicas. El primero tenía que recibir
los aplausos de la clase mientras que la segunda debía aguantar el abucheo
general de los compañeros.
El primero de ellos, Álvaro, se ofreció voluntario a una actividad
consistente en salir fuera de clase y
recibir una gran cantidad de aplausos cuando volvió a entrar. Todo esto,
además, sin saber realmente lo que le esperaba cuando regresase al aula.
Ante
esta situación, Álvaro reaccionó con cierta comodidad al inicio, recibiendo la
ovación enfrente de sus compañeros. Durante estos primeros segundos, sus gestos
iban en la línea de agradecer el gesto y de aceptarlo tal y como se daba,
asintiendo levemente y sonriendo. Sin embargo, al cabo de cierto tiempo,
comenzó a sentirse ligeramente nervioso e incómodo al ver que no cesaban los
aplausos. A partir de allí, comenzó a devolver el aplauso y a moverse algo más
inquieto, deseando que acabara rápido esa situación.
En
definitiva, y tras comentar grupalmente esta experiencia, pensamos que no es
tan fácil como parece recibir los agradecimientos de la gente. Puede parecer
sencillo estar delante de un grupo de personas que te aplauden y vitorean, pero
si ese momento se extiende en el tiempo crea una sensación de inseguridad que
no se corresponde con las expectativas que todos tenemos a priori.
En
el caso de Yolanda, ella no se presentó voluntaria sino que a sorteo le toco a
salir hacer la actividad. Sin embargo, se le preguntó, sin informarle en qué
consistía, si quería participar. Una vez aceptó se le informó que tenía que ser
abucheada por sus compañeros.
Cuando
Yolanda se presentó ante sus compañeros y le comenzaron a abuchear, en un
principio se sintió incomoda e incluso frustrada por no poder evitar de alguna
forma la situación que se le presentaba. No obstante una vez comenzó a fijarse
más detalladamente se dio cuenta de que, aunque le abucheasen sus compañeros y
amigos, estaba riéndose y tuvo claro que no la abucheaban con sinceridad, lo
que le hizo sentirse más segura y dejar de sentirse mal.
Después
de pensar en esta experiencia nos damos cuenta que sin duda recibir abucheos es
muy complicado, pero en este caso al ser una actividad en la que los abucheos
no fueron sinceros se dan unos sentimientos completamente diferentes a los que
se darían en una situación real.
En
conclusión, las actividades con Chusico nos hicieron darnos cuenta de que
tenernos que confiar más en nosotros mismo y aprender a aceptar las críticas
tanto si estas son positivas como negativas.
Si aún no lo habéis hecho, os animamos a pasaros por su página web, www.chusico.com en la que hay algunas de las fotos que ha ido realizando en diferentes bodas en las que encontramos instantáneas realmente chulas, que muestran de otra manera estos actos.

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